El domingo por la noche, Gustavo Monasterios se fue a dormir siendo ciudadano venezolano. El lunes por la ma帽ana despert贸 y descubri贸 que tambi茅n era italiano.
Monasterios, de 47 a帽os, estuvo en el epicentro del terremoto jur铆dico que sacudi贸 a Italia la semana pasada.
Tras casi dos a帽os de restricciones progresivas a la ciudadan铆a por descendencia, durante los cuales el Gobierno cerr贸 el camino hacia un pasaporte italiano para amplios sectores de la di谩spora mediante una serie de fallos judiciales, el Tribunal Supremo de Italia anul贸 una de esas restricciones gracias a una demanda presentada por Monasterios.
La llamada 鈥渃uesti贸n del menor鈥, que hab铆a acabado con las esperanzas de obtener la ciudadan铆a para cientos de miles de descendientes de italianos, especialmente en Am茅rica, fue eliminada.
Monasterios, quien perdi贸 su primera demanda por la ciudadan铆a en 2021 y tambi茅n la apelaci贸n en 2023, present贸 un 煤ltimo recurso ante la Corte di Cassazione, el Tribunal Supremo de Italia, por medio de su abogada, Monica Restanio.
Contra todo pron贸stico, los argumentos de Restanio contra la 鈥渃uesti贸n del menor鈥 prosperaron. Las Sezioni Unite, la m谩xima instancia de la Corte di Cassazione, aceptaron sus planteamientos y revocaron fallos anteriores, incluido uno de una sala inferior del mismo tribunal que hab铆a respaldado la 鈥渃uesti贸n del menor鈥 tan recientemente como en 2024.
La di谩spora italiana en Am茅rica hab铆a sido una de las m谩s afectadas por la 鈥渃uesti贸n del menor鈥, ya que los pa铆ses del continente suelen regirse por el principio de ius soli, que concede la ciudadan铆a a toda persona nacida en su territorio. Los hijos de ciudadanos italianos nacidos en pa铆ses como EE.UU., Canad谩, Argentina, Brasil o la Venezuela natal de Monasterios eran considerados como personas que hab铆an perdido la ciudadan铆a italiana si sus padres se naturalizaban en el nuevo pa铆s.
Aplicada por primera vez por unos pocos jueces en 2019, esa interpretaci贸n fue avalada por una sala inferior del Tribunal Supremo en 2023, lo que llev贸 a jueces regionales de todo el pa铆s, encargados de resolver los casos de ciudadan铆a, a aplicarla a quienes solicitaban el reconocimiento de la ciudadan铆a italiana. Una circular enviada por el Gobierno a los consulados en octubre de 2024 termin贸 por sellar su destino.
Esos fallos acabaron con las aspiraciones de miles de descendientes de italianos que esperaban obtener la ciudadan铆a, alterando sus proyectos de vida y separando a sus familias.
Monasterios fue uno de ellos.
Su abuela, Rina Laveder, emigr贸 siendo ni帽a desde los monta帽osos Dolomitas, en la regi贸n del V茅neto, a Venezuela. All铆 se cas贸 con un venezolano y se naturaliz贸 en 1956.
Su padre, tambi茅n llamado Gustavo y quien tambi茅n figuraba en la demanda, naci贸 en 1944, cuando su madre todav铆a era ciudadana italiana. Dos a帽os despu茅s naci贸 el hermano de Gustavo, Pedro.
Mientras el ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Tajani, impulsor de las reformas de 2025, ha hablado con dureza de los 鈥渇alsos italianos鈥 de la di谩spora, Monasterios naci贸 en 1979 en una familia que, seg煤n 茅l, siempre se sinti贸 italiana.
鈥淐recimos escuchando el idioma y mi abuela nos le铆a con frecuencia las cartas y nos mostraba las postales que llegaban desde Italia鈥, cuenta.
鈥淓lla nunca perdi贸 su identidad italiana; era como si siguiera viviendo all铆. Ser italiana era el mensaje principal que nos transmit铆a. En Venezuela, una parte de tu ADN es italiana鈥.
En 2001, tras la muerte de Rina, la familia viaj贸 a Italia para visitar a sus parientes. En 2005, Monasterios curs贸 una maestr铆a en Mil谩n 鈥減ara acercarme a Italia y entender mejor de d贸nde ven铆a mi abuela鈥, explica. No fue el 煤nico. Su hermana termin贸 cas谩ndose con un italiano y, en 2016, sus primos decidieron obtener la ciudadan铆a italiana.
El camino hacia un pasaporte italiano suele ser mucho m谩s dif铆cil para quienes descienden de mujeres que para quienes descienden de hombres. Hasta 1948, las mujeres no pod铆an transmitir la ciudadan铆a a sus hijos, por lo que Gustavo y Pedro Monasterios nacieron venezolanos, pese a que su madre era italiana.
鈥淓s, simple y llanamente, una discriminaci贸n contra las mujeres鈥, afirma Monasterios.
En 2009, el Tribunal Supremo anul贸 retroactivamente esa discriminaci贸n por razones de g茅nero. Quienes cuentan con los recursos para presentar una demanda 鈥攓ue, en esencia, consiste en demandar al Estado italiano por discriminar a sus antepasadas鈥 tienen muchas posibilidades de ganar, aunque el proceso judicial suele ser largo y costoso.
Tras el 茅xito de sus primos, Monasterios, junto con sus padres y su hermano, present贸 una demanda en 2018. Cuando el caso lleg贸 a los tribunales, en 2021, ya hab铆a aparecido la 鈥渃uesti贸n del menor鈥. La demanda de la familia fue rechazada, pese a pertenecer a la primera y segunda generaci贸n de descendientes y a que Pedro Monasterios y sus hijos hab铆an sido reconocidos como ciudadanos apenas unos a帽os antes. La misma familia 鈥攍os hijos y nietos de Rina鈥 hab铆a recibido decisiones distintas.
鈥淭en铆a todos los elementos para ser italiano, pero todav铆a me faltaba el 煤ltimo paso鈥, dice Monasterios, quien actualmente vive en Europa y trabaja como oficial de proyectos para una importante organizaci贸n internacional.
鈥淰er a una familia dividida por un tecnicismo, cuando compartimos el mismo linaje y la misma historia, fue muy dif铆cil de aceptar.
鈥淪e trata de igualdad. Todos deber铆an tener los mismos derechos鈥.
La familia Monasterios no fue la 煤nica que qued贸 dividida por la 鈥渃uesti贸n del menor鈥. Joseph Spinelle, un estadounidense de ascendencia italiana, lleva dos a帽os separado de su familia despu茅s de que el cambio de criterio impidiera que sus familiares obtuvieran la ciudadan铆a, como s铆 ocurri贸 con 茅l.
La familia ampliada 鈥攍a madre, el hermano, la t铆a, la hermana y las sobrinas de Spinelle鈥 planeaba obtener la ciudadan铆a y mudarse a Italia, de donde eran originarios sus bisabuelos.
Pero, con la familia repartida por distintos estados de EE.UU., conseguir citas en los consulados 鈥攄onde las listas de espera pueden prolongarse durante a帽os鈥 result贸 imposible.
Spinelle, de 54 a帽os, y su esposa, Alisa, que viv铆an en Arkansas, descubrieron que era 鈥減r谩cticamente imposible鈥 conseguir una cita en el consulado m谩s cercano, en Houston. Sin embargo, sab铆an que los descendientes tambi茅n pod铆an mudarse a Italia y completar all铆 el tr谩mite.
鈥淢i esposa dijo: 鈥樎縔 si simplemente nos mudamos a Italia?鈥. As铆 que pensamos: 鈥楤ueno, cambiemos por completo nuestras vidas y v谩monos鈥欌.
Despu茅s de cinco a帽os intentando conseguir una cita consular, se mudaron a principios de 2024. En junio, Spinelle fue reconocido como ciudadano italiano, con efecto retroactivo a su nacimiento. Tras vender todas sus pertenencias en Arkansas, compraron una casa en Lecce, en la regi贸n sure帽a de Puglia, y esperaron la llegada del resto de la familia.
Cuatro meses despu茅s entr贸 en vigor la 鈥渃uesti贸n del menor鈥, que bloque贸 el camino de sus familiares hacia la ciudadan铆a. Su hermana incluso hab铆a conseguido una cita en un consulado para registrar su ciudadan铆a, pero, al no existir un per铆odo de gracia, la cita qued贸 sin efecto. El plan de toda la familia de vivir en Italia se vino abajo. Incluso la madre de Spinelle 鈥攃uyos abuelos hab铆an emigrado de Italia a EE.UU.鈥 qued贸 excluida. En una situaci贸n casi kafkiana, aunque durante el proceso de Spinelle hab铆a sido reconocida como ciudadana italiana latente, ahora se consideraba que nunca hab铆a sido italiana.
Antes de que la Corte di Cassazione emitiera su fallo, Spinelle ya se estaba resignando a vivir separado de su familia de manera permanente.
Su madre y su hermano estaban en proceso de comprar una casa en Abruzzo para vivir cerca de 茅l, mientras que una de sus sobrinas planeaba solicitar ingreso para estudiar en Italia.
Pero, al quedar bloqueados por la ley, su madre y su hermano terminaron mud谩ndose a Carolina del Sur.
鈥淓n lugar de mudarse a la regi贸n vecina, desde donde podr铆a tomar un tren para visitarlos siempre que quisiera, ahora tengo que gastar unos US$ 10.000 cada vez que quiero verlos鈥, dijo.
鈥淓s terrible. Mi madre tiene 80 a帽os, as铆 que pedirle que vuelva a mudarse varias veces ni siquiera es una opci贸n.
鈥淎 medida que envejezca, 驴qu茅 voy a hacer? La familia qued贸 separada para siempre. Las consecuencias para las personas son enormes. Me pone muy triste, y eso que yo soy uno de los afortunados.
鈥淣o puedo volver a mudarme. Gast茅 hasta el 煤ltimo d贸lar que ten铆a en la casa de aqu铆. No solo estaba comprando una propiedad; estaba diciendo: 鈥楢qu铆 es donde pienso vivir hasta el d铆a en que muera鈥. No s茅 c贸mo asumir emocionalmente la imposibilidad de volver a estar con mi familia durante el resto de mi vida鈥.
Tras la decisi贸n que anul贸 la 鈥渃uesti贸n del menor鈥, Spinelle estaba euf贸rico. Sin embargo, todav铆a no sabe si su familia podr谩 reunirse. La ley de marzo de 2025 estableci贸 un l铆mite de dos generaciones, lo que dej贸 por fuera a sus hermanos. En mayo de 2025, la norma se endureci贸 a煤n m谩s al exigir que el antepasado italiano hubiera muerto siendo exclusivamente ciudadano italiano, lo que, en la pr谩ctica, prohibi贸 la doble ciudadan铆a para la di谩spora.
鈥淧or ahora siguen bloqueados, pero creo que, si la ley fuera revocada, probablemente se mudar铆an aqu铆. Mi mam谩 sue帽a con tener una casita en Abruzzo鈥, dijo.
Cheryl Ossola es otra estadounidense de ascendencia italiana que permanece en un limbo. Sus cuatro abuelos nacieron y crecieron en Italia. En 2018, cuando ten铆a 62 a帽os y trabajaba como editora de revistas, se mud贸 a Perugia, en la regi贸n de Umbr铆a, con una visa temporal, al mismo tiempo que present贸 una demanda para obtener la ciudadan铆a italiana.
鈥淧ens茅 que tendr铆a una visa durante un a帽o y que luego ser铆a reconocida como ciudadana italiana. No fue as铆鈥, dice desde Perugia, donde todav铆a figura como ciudadana estadounidense con visa de residencia.
Su abuela materna emigr贸 siendo ni帽a desde la regi贸n sure帽a de Campania y se cas贸 con un hombre originario del Lacio en Syracuse, Nueva York. La abuela se naturaliz贸 estadounidense cuando la madre de Ossola ten铆a 19 a帽os, una edad que entonces a煤n estaba por debajo de la mayor铆a de edad en EE.UU. Eso signific贸 que el caso qued贸 afectado por la 鈥渃uesti贸n del menor鈥: de repente, se consider贸 que su madre, ya fallecida, hab铆a perdido la ciudadan铆a italiana. Su caso fue analizado en 2019.
鈥淓l juez rechaz贸 nuestra demanda por la 鈥榗uesti贸n del menor鈥, que, por supuesto, nunca hab铆a sido un problema hasta que de repente lo fue鈥, dice con resignaci贸n.
Como residente en Italia, Ossola ten铆a otra v铆a para obtener el pasaporte italiano. Quienes tienen abuelos italianos pueden acceder a un proceso acelerado de naturalizaci贸n de dos a帽os. Podr铆a haber iniciado ese tr谩mite en 2020.
Pero ten铆a claro que no quer铆a naturalizarse; quer铆a ejercer lo que consideraba un derecho de sangre. Tambi茅n quer铆a poder transmitir la ciudadan铆a a sus dos hijos, que esperaban mudarse a Italia m谩s adelante.
As铆 que sigui贸 luchando.
鈥淪iempre me he sentido profundamente identificada con mis ra铆ces italianas; por eso vivo en Italia鈥, afirma.
鈥淐uando era ni帽a dec铆a: 鈥楢lg煤n d铆a vivir茅 en Italia鈥. Y s铆, podr铆a seguir aqu铆 con mi visa de larga duraci贸n, pero quiero votar en mi comunidad y ser un miembro pleno de la sociedad. Para m铆, la ciudadan铆a por iure sanguinis [por descendencia] es el verdadero reconocimiento del linaje. Lo tengo y quiero que se reconozca. As铆 que no vamos a rendirnos; esto es demasiado importante鈥.
Ossola, que ahora tiene 70 a帽os, apel贸 el rechazo de su demanda de 2019 y perdi贸 esa esperada apelaci贸n en 2024. A trav茅s de su abogado, Marco Mellone 鈥攐tro de los juristas que argument贸 contra la 鈥渃uesti贸n del menor鈥 durante la audiencia de abril que termin贸 siendo exitosa y uno de los principales impulsores de las acciones contra la nueva legislaci贸n鈥 present贸 un recurso ante la Corte di Cassazione. Su caso estaba programado para octubre de 2026, pero qued贸 suspendido. Ossola cree que, tras el fallo de las Sezioni Unite, su expediente volver谩 al tribunal de apelaciones de Roma y que, ahora que la 鈥渃uesti贸n del menor鈥 fue eliminada, tanto ella como sus hijos deber铆an obtener la ciudadan铆a sin mayores obst谩culos.
鈥淟a mayor铆a de nuestras familias emigr贸 por necesidad鈥, dice.
鈥淰iajaban de un lado a otro con enormes sacrificios para poder ver a sus familiares. La ciudadan铆a tambi茅n es un reconocimiento a todo lo que nuestros antepasados atravesaron para darnos una vida mejor鈥.
Mientras personas como Ossola esperan pacientemente que se resuelvan sus casos, otras siguen la situaci贸n con atenci贸n.
El australiano Mitchell Bowden, de 36 a帽os, sue帽a con obtener la ciudadan铆a como una forma de honrar a su abuela.
Su nonna, Marisa Carpenetti, naci贸 en 1938 en Istria, una regi贸n que hoy forma parte de Croacia, pero que entonces estaba bajo control italiano. Tras la Segunda Guerra Mundial, el territorio pas贸 a manos de Yugoslavia. 鈥淛unto con miles de italianos de Istria, ella y sus padres caminaron de regreso a Italia, donde les dijeron: 鈥楴o los queremos鈥欌, cuenta Bowden. 鈥淓n la pr谩ctica, eran refugiados鈥.
Despu茅s de que su padre muriera mientras la familia permanec铆a en un alojamiento temporal en Trieste, la nueva ciudad fronteriza de Italia, Marisa fue enviada a un orfanato mientras su madre trabajaba.
Con el tiempo, la familia emigr贸 a Australia. 鈥淪e mudaron buscando el sue帽o australiano, una vida mejor y dejar de ser refugiados鈥, dice Bowden.
Su abuela se cas贸 con otro italiano y tuvo hijos, pero se naturaliz贸 australiana cuando la madre de Bowden ten铆a seis a帽os, lo que dio origen a la 鈥渃uesti贸n del menor鈥, ya que Australia aplicaba entonces el principio del ius soli.
Ahora Bowden, que trabaja en el gobierno local de Melbourne, quiere recuperar la ciudadan铆a de su abuela.
鈥淓lla considera que Australia es su hogar, pero se siente una italiana que vive en Australia鈥, explica. Durante a帽os, la familia crey贸 que todos sus documentos hab铆an desaparecido. Sin embargo, el a帽o pasado encontraron su partida de nacimiento con la ayuda de Daniele Sedda, un genealogista radicado en Mil谩n.
鈥Nonna siempre dec铆a: 鈥楽茅 qui茅n soy, pero doy por hecho que todos los documentos desaparecieron鈥欌, cuenta Bowden. 鈥淧ero yo quiero que recupere su identidad. Cuando abri贸 el paquete y vio todos los documentos de su vida pasada, dijo: 鈥楴o necesitaba esto, pero ahora que lo tengo me emociona鈥欌.
鈥淓s una parte muy importante de quienes somos鈥, afirma Bowden, quien recientemente visit贸 la tumba de su bisabuelo en Trieste. 鈥淓stoy estudiando italiano e intentando ense帽谩rselo a mis hijos. Mi nonna est谩 envejeciendo y cada vez retrocede m谩s en el ingl茅s para volver a su lengua materna, as铆 que el italiano se est谩 convirtiendo en una parte a煤n m谩s importante de nuestras vidas con el paso de los a帽os. Quiero que recupere su identidad y me encantar铆a que mis hijos tuvieran la posibilidad de trabajar y vivir all铆鈥.
La 鈥渃uesti贸n del menor鈥 imped铆a que Marisa transmitiera la ciudadan铆a a su hija y a sus nietos. Cuando la familia supo de esa restricci贸n, decidi贸 poner en pausa sus planes para solicitar la ciudadan铆a.
鈥Nonna est谩 m谩s decepcionada por nosotros que por ella misma鈥, dijo Bowden antes de que se conociera el fallo. 鈥淨ue esa posibilidad desapareciera para siempre habr铆a sido devastador鈥.
Ahora, gracias a la perseverancia de Monasterios y de las dos familias estadounidenses que llevaron el caso ante la Corte di Cassazione, ese sue帽o sigue vivo.
El lunes pasado, Monasterios estaba en una reuni贸n cuando vio una llamada perdida de su abogada, Monica Restanio. 鈥淩evis茅 el tel茅fono y encontr茅 un mensaje de WhatsApp que dec铆a: 鈥楪anamos鈥. La alegr铆a fue inmensa鈥, cuenta. Mientras hac铆a una videollamada con su familia para darles la noticia, Restanio fue a una iglesia a dar gracias. 鈥淔ue lo primero que sent铆 que deb铆a hacer, con el coraz贸n lleno de gratitud鈥, dice.
La victoria de ambos devolvi贸 la esperanza a cientos de miles de personas de la di谩spora que no pod铆an asumir el tiempo ni el costo que implica llevar una demanda hasta el Tribunal Supremo. 鈥淗ubo momentos en los que pens茅: 鈥楻铆ndete鈥欌, dice Monasterios.
鈥淟levamos diez a帽os en esto. Ha significado much铆simo papeleo, una gran carga econ贸mica y la incertidumbre sobre lo que iba a pasar tambi茅n afecta la salud mental. Llegu茅 a preguntarme por qu茅 deb铆a seguir adelante si me estaba costando tanto.
鈥淧ero nos dijimos que est谩bamos aqu铆 para ganar la guerra, y que perder batallas forma parte de ganar la guerra鈥.
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